Jesús Arriaga, mejor conocido como “Chucho el Roto”, astuto bandido oriundo de Chiautempan
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Jesús Arriaga, mejor conocido como “Chucho el Roto”, astuto bandido oriundo de Chiautempan

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Las estafas de Jesús Arriaga llegaron a ser famosas y a sorprender a mexicanos y extranjeros, por ser un astuto ladrón quien, sin embargo, usaba la mayor parte de lo robado para socorrer a los necesitados.



Pablo Jesús Méndez, mejor conocido como “Chucho el Roto”, nació en Santa Ana Chiautempan en el Estado de  Tlaxcala, México en 1858 y murió en Veracruz el 25 de marzo de 1894. Su nombre original era Jesús Arriaga. Se convirtió en astuto bandido e inmejorable estafador al no encontrar otro camino para vengarse de un millonario que lo mandó a presidio. Se había evadido del penal de San Juan de Ulúa en el año de 1885. El penal estaba en el islote del mismo nombre, frente a la ciudad de Veracruz.

 


Se asegura que su cautiverio se debió a la venganza de don Diego de Frizac, un millonario tío de una agraciada joven noble que se enamoró de Jesús, quien era en ese entonces un pobre y honrado carpintero. Matilde de Frizac y él procrearon una hermosa niña a quien bautizaron con el nombre María Dolores (Lolita).
Al descubrirse el hecho Jesús fue humillado y amenazado por los parientes de la muchacha, y finalmente rechazado por ésta, por temor a su tío. Entonces Chucho decidió robarse a su hija, y éste fue el motivo para encarcelarlo, primero en la penitenciaria del Distrito Federal (Cárcel de Belem), de donde fue trasladado a San Juan de Ulúa, aún a pesar de haber devuelto a la criatura.


Las estafas de Jesús Arriaga llegaron a ser famosas y a sorprender a mexicanos y extranjeros, por ser un astuto ladrón quien, sin embargo, usaba la mayor parte de lo robado para socorrer a los necesitados.


Jesús Arriaga, era conocido con el sobrenombre de “Chucho el Roto” porque para llevar a cabo sus estafas acostumbraba vestir con suma elegancia, al estilo de los adinerados de esos tiempos, los llamados "rotos" (elegantes).


A lo largo de casi diez años y en compañía de sus secuaces, apodados "La Changa", "Juan Palomo" y "Lebrija", robó y estafó, pero asimismo luchó en favor de los desposeídos, convirtiéndose en uno de los ídolos más queridos del pueblo, ya que robaba a los ricos para ayudar a los pobres.


Años después fue apresado en las Cumbres de Maltrata, Veracruz, en el que se supone fue su último atraco. Se asegura fue conducido nuevamente al penal de San Juan de Ulúa, mismo de donde había escapado nueve años atrás, introduciéndose en una cuba (barril que hacía las veces de un sanitario). Se comenta que cuando nuevamente intentó escapar, fue traicionado por un compañero de celda apodado “Bruno".


Herido de bala fue recapturado, y al pasar por la plaza principal de la fortaleza, el coronel Federico Hinojosa, director del penal ordenó: -¡Que le den doscientos latigazos a ese desgraciado! Con mucho orgullo, Chucho el Roto contestó: -No puede ser desgraciado el que roba para aliviar el infortunio de los desventurados... El director dijo: ¡Denle trescientos!.


Entonces fue trasladado a una celda de castigo conocida como "El Limbo" en el mismo penal de San Juan de Ulúa, en donde un verdugo apodado "El Boa", cumplió la orden. Para ello, se dice, el verdugo recibió previamente mil doscientos pesos-oro de manos de Matilde de Frizac, la madre de Lolita, con el fin de evitar que Jesús muriera en el acto, pues el verdugo sabía como golpear.


Del Limbo lo llevaron a la enfermería del hospital más antiguo de Veracruz, el "Marqués de Montes”, donde oficialmente murió el 25 de marzo de 1894, a los treinta y seis años de edad. El cuerpo fue recibido por Matilde de Frizac, Lupe, hermana de Jesús, y Lolita su hija.


El féretro fue custodiado por guardias contratados por Matilde y trasladado por ferrocarril a la Ciudad de México para que se le diera cristiana sepultura. Las tres mujeres, acompañadas por un marqués austriaco, de nombre desconocido y prometido de Matilde de Frizac, abordaron un vapor que las llevaría a Europa.


En cuanto a los restos de Jesús Arriaga, cuentan que cuando abrieron el féretro en la capital éste estaba lleno de piedras, así que no se pudo saber más de él.


Su enamoramiento con la sobrina de uno de los hombres más ricos de México, el banquero Diego de Frizac, habría sido la causa de que el humilde ebanista Jesús Arriaga se convirtiera en el temible ladrón “Chucho El Roto”.
Ésta era la explicación propuesta en los capítulos iniciales de la famosa radionovela que en los años 40 y 50 del siglo XX mantuvo en suspenso a millones de escuchas de buena parte de la República Mexicana.


Su difusión original fue en la XEW Catedral de la Radio, que había empezado a trasmitir radionovelas en 1941. Su emisión íntegra comprende 3 mil 500 capítulos y se trasmitió en varias ocasiones durante 11 años.
Una vez que Chucho pudo volver a ver a la bella joven De Frizac en el Palacio de Puente de Alvarado, “se retiró contento y satisfecho pero lo único que no le gustaba era que Matilde fuera sobrina de un millonario”.


La historia de un hombre que protegió a los pobres y luchó contra la injusticia, puede ser escuchada hoy en la Fonoteca Nacional, ubicada en Francisco Sosa 383, Coyoacán, legendaria construcción del siglo XVIII.
El propósito es alentar a estudiantes, investigadores y público en general a conocer y disfrutar estas expresiones de la cultura popular mexicana que esculpieron una parte del imaginario sonoro nacional.


La radionovela fue parte de la educación sonora y sentimental del México del XX y un rico filón de creatividad musical y literatura oral.
El guión radiofónico de Chucho el Roto, del escritor Carlos Chacón Junior., está basado en la vida de Pablo Jesús Méndez, un famoso ladrón de la época del Porfiriato (1876-1910) nacido en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala.
Méndez cambió su nombre por el de Jesús Arriaga para ocultar su identidad. El apodo de El Roto le vino de su preocupación por vestir muy elegante cuando le empezó a ir bien en su oficio.


Al parecer su origen humilde, su oficio de carpintero y su enrolamiento infantil con un circo donde habría aprendido a actuar, a hacer magia y ventriloquía, así como su relación desigual con Matilde de Frizac, se ciñen al ser histórico.
También muchas de sus acciones delictivas en la ciudad de México, Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí y Querétaro, donde fue atrapado y enviado a la entonces temible cárcel de San Juan de Ulúa, donde murió en 1894.


Chucho el Roto fue de la misma extirpe legendaria de Joaquín Murrieta El Patrio, Heraclio Bernal, Agustín Lorenzo, Malverde (Jesús Juárez Mazo), Felipe Reyes, Porfirio Cadena El Ojo de Vidrio, Agapito Treviño y Apolonio Rivera El Tigre de Coatepec.

Jesús Arriaga fue interpretado en la pieza de radioteatro por el cantante cinematográfico Manuel López Ochoa y Matilde de Frizac por la actriz Amparo Garrido.
La escucha de la historia de Chucho el Roto atrasa al México del último tercio del siglo XIX, cuando la zona urbana de mayor riqueza se ubicaba en Puente de Alvarado y la más pobre en La Candelaria de los Pobres.